Crítica y calidad

Martes, 02 de Agosto de 2016

Jairo Sánchez Quintero (PhD en Educación, Master en Administración y Políticas Públicas del ISS, La Haya, investigador Junior Colciencias, asesor de la U. Sergio Arboleda en Santa Marta y Observador de universidad.edu.co), realiza una interesante reflexión sobre la necesidad de contar con personas críticas que impidan la imposición de ideas, y la necesidad de fomentar la lectura crítica en el sistema educativo

La crítica y la autocrítica son fuentes de la democracia, la creatividad, la investigación y la innovación que a su vez son fuente de la productividad, competitividad y calidad de vida. Ellas detonan nuevas visiones y nuevas prácticas que hacen posible el mejoramiento de la calidad de procesos, productos, servicios y de la vida misma. Toda sociedad que quiera prosperidad necesita de la crítica y la autocrítica sincera, respetuosa, constructiva, argumentada y propositiva. En consecuencia, en todos los espacios y en organizaciones como la familia, la institución educativa, la organización gubernamental, la no gubernamental y la empresa privada es vital respetar y apoyar a las personas que desarrollan o ejercen la crítica y la autocrítica.

Igualmente es importante promover y/o fortalecer el desarrollo y ejercicio de la capacidad crítica y autocrítica sana en todas las personas: niños, jóvenes y adultos. Se trata de suscitar o motivar el aprender a escuchar más, a reaccionar equilibradamente y a generar pequeñas transformaciones internas que lleven a configurar un círculo virtuoso de tranquilidad, paz y progreso como factor necesario para el ejercicio de una mejor y mayor ciudadanía y democracia. Si aprendemos a escuchar las críticas de manera tranquila y a reaccionar tomando lo mejor de ellas para construir y mejorar, podremos transformar círculos viciosos en círculos virtuosos y “enemigos” en adversarios[1] amigables, inconscientes o neutros, con quienes podemos convivir, en una democracia organizadora de disensos[2] o de soluciones pacíficas y justas a los conflictos.

Una sociedad que quiera vivir en democracia, armonía y civilización y que busque mayor inteligencia, creatividad, investigación, innovación, productividad, competitividad y mejor calidad de vida entre su población, está llamada a formar, estimular, apoyar y valorar la crítica y autocrítica, dejando de lado todo tipo de amenaza, silenciamiento y censura, sea en el aula de clases, la familia o cualquier organización social y humana. Gracias a la crítica y a la autocrítica se puede superar la falsa creencia que una idea errónea que se repite miles de veces se convierte en verdad o que una verdad evidente si “se barre debajo de la alfombra o del tapete”, se hace invisible o se oculta de cualquier manera, deja de ser verdad. Mientras existan en una sociedad personas críticas nadie podrá imponer ideas erróneas y creer que por repetirlas miles de veces se convertirán en verdades. Tampoco se podrá ocultar o hacer invisible lo que es cierto pues siempre habrá alguna persona con inteligencia y capacidad crítica que lo develará o revelará y simplemente “levantará la alfombra” para que se pueda ver lo que se ha querido ocultar. La crítica también puede asumir la forma de reconocimientos o valoraciones positivas. Es decir, la crítica no sólo ocurre ante las fallas, contradicciones, faltas, errores o imprecisiones sino que también es importante usarla de manera fundada o argumentada en valoraciones positivas. Una actitud crítica para sustentar la bondad, acierto, logro o beneficio de algo o alguien, tiene mayor valor que la adulación infundada.

¿Cuál ha sido su actitud crítica y autocrítica? ¿Ha usted atacado o amenazado directamente o indirectamente a personas críticas? ¿Ha convertido en enemigas a personas críticas, en
lugar de tomar lo mejor de ellas? ¿Ha usted guardado silencio frente a injusticias, contradicciones, imprecisiones, errores o faltas, donde la prudencia no podría ser la razón para quedarse callado(a)? ¿Cómo se administra la crítica en su familia y en su entorno laboral? ¿Cómo se podría mejorar? ¿Ha apoyado la repetición de ideas incorrectas creyendo que por repetirse miles de veces se vuelven verdades? ¿Ha ayudado a silenciar u ocultar verdades creyendo que nadie tendrá la capacidad crítica para darles luz y vida? ¿Suele usted fundamentar sus valoraciones positivas de manera crítica? Responder sinceramente estas preguntas y mejorar en lo que corresponda, nos permitirá contribuir de manera más efectiva a la formación de ciudadanía y a la construcción de organizaciones más éticas y democráticas.

En la educación de Estados Unidos, Colombia, países de la OECD[3] y otros países se promueve la lectura crítica que se evalúa mediante pruebas estandarizadas como las pruebas SABER y SABERPRO del ICFES de Colombia. La lectura crítica no es solamente la lectura de textos sino que se extiende a la lectura de acontecimientos, fenómenos y comportamientos individuales y colectivos. A partir del segundo semestre del 2014, se viene evaluando la capacidad de lectura crítica a los estudiantes que terminan el grado 11, para luego comparar los resultados en estas mismas competencias, al final de la universidad, permitiendo determinar el aporte de las instituciones de educación básica y media vocacional y el valor agregado de las instituciones de educación superior. Educar en lectura crítica no es educar para pasar las pruebas, es educar para asumir la actitud correcta frente a dogmatismos, autoritarismos, abusos de poder y arbitrariedades que impiden la evolución y prosperidad de las personas y los grupos humanos, sean familias u organizaciones, oficiales o privadas. Seamos mejores personas críticas en el buen sentido de la palabra.


[1] Ver entrevista a Chantal Mouffe en el diarioEl Tiempo del 9 de julio de 2015 o enhttp://www.eltiempo.com/mundo/europa/politologa-chantal-mouffe-explica-su-teoria-de-lo-democratico-como-conflicto/16065898

[2] Idem.

[3] Organization for Economic Cooperation and Develop
ment (Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo)

 

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