Uno de los elementos más importantes asociados al desarrollo de la educación es el de la calidad, entendida como el conjunto de factores que determinan el grado de empleabilidad y éxito profesional de los egresados y su desempeño en el mundo laboral, bien sea en el sector productivo, en el sector público o en la academia. Una educación sin calidad poco o nada aporta al desarrollo del país en términos de una mayor productividad y competitividad y, por el contrario, puede generar frustración entre los estudiantes y egresados del sistema educativo. Asimismo, sin calidad se puede dar al traste con uno de los objetivos más loables de la educación como es el de contribuir a la redistribución del ingreso.

Más que centrar el debate en las definiciones de calidad, resulta constructivo resaltar el conjunto de factores que pueden determinar el éxito del proceso educativo, y que luego se traduce en un desempeño laboral igualmente exitoso.

Factores determinantes de la calidad. En la literatura sobresalen cuatro factores que tienen una gran incidencia en la calidad del proceso educativo. En primer lugar, la calidad de los estudiantes. Buena parte del éxito en el proceso de enseñanza aprendizaje está determinado por las características de los estudiantes al momento del ingreso a este nivel de formación. Es decir, ¿cómo son, por ejemplo, las competencias matemáticas y de comprensión de lectura que han acumulado en la educación básica? Aquí hay un reto enorme para el país si se tiene en cuenta el pobre desempeño de los estudiantes en el nivel básico en las pruebas Pisa que miden estas competencias. En este sentido, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Educación ha venido implementando una serie de políticas públicas tendientes a la mejora de la calidad de la educación. Entre las políticas más sobresalientes se encuentra la de la jornada única, el Plan Nacional de Infraestructura Educativa, el programa Todos a aprender, el Índice Sintético de la Calidad Educativa, Becas para docentes, Ser pilo paga, entre otros.

Estas políticas han mostrado sus bondades en el corto plazo y se deben evaluar y monitorear de forma permanente para hacer los ajustes necesarios y lograr los objetivos propuestos. El programa Ser pilo paga, por ejemplo, representa un avance frente a estos programas por dos aspectos bien importantes; el primero tiene que ver con la calidad de la institución a la cual aspiran y el segundo es que la única contraprestación es la terminación exitosa de los estudios y su graduación.

La acreditación de alta calidad: atractivo para los jóvenes. El sistema de aseguramiento de la calidad de la educación superior, puesto en marcha a comienzos de la década del 2000  se ha ido convirtiendo en un referente para los estudiantes y para los padres de familia. Cada vez toma más fuerza la idea de la calidad de la educación y hoy se tiene mayor cuidado a la hora de seleccionar la institución de educación superior. El Estado colombiano ha logrado consolidar el proceso de acreditación no solo de los programas académicos sino de las instituciones. El programa Ser pilo paga está pensado para que los jóvenes aspiren a aquellas instituciones acreditadas de alta calidad. En este sentido, es importante reconocer la bondad del programa porque de entrada apunta a que los estudiantes se involucren con el tema de la alta calidad y también se envían señales a la educación básica y media en el sentido de mejorar sus niveles de calidad.

Graduarse vale la pena. La única contraprestación para los beneficiarios de este estímulo es terminar con éxito sus estudios y graduarse. La ventaja que tiene este programa es que no deja que el estudiante, una vez se gradúe de su pregrado, quede debiendo una gran suma de dinero, sobre todo si egresa de una institución privada, lo cual les permite a esos buenos estudiantes la posibilidad de continuar sus estudios de posgrado sin la carga de una deuda.
En segundo lugar, como factor determinante de la calidad de la educación, aparece la calidad del profesorado. En la medida en que los profesores tengan los más altos niveles de formación o estén en condiciones de producir nuevos conocimientos, el proceso de enseñanza-aprendizaje resultará más exitoso. En cuanto al nivel de formación, según un estudio reciente de la Universidad de Antioquia, aproximadamente el 30 por ciento de los profesores de las universidades públicas del país ostenta títulos de doctorado y sumando las instituciones privadas la participación caería a 14 por ciento. Estas cifras resultan bajas si se compara con Brasil o Chile que ya superan el 50 por ciento de profesores universitarios con título de doctorado. En tercer lugar, los medios educativos. El acceso a bibliografía adecuada, a bases de datos y a software especializados también determina la calidad de la educación. En cuarto lugar, los planes de estudio con sus respectivos aspectos curriculares definen el tipo de formación en cuanto a contenidos, perfiles de los profesionales y grado de flexibilidad.

Colombia aún está lejos en los rankings internacionales.

Uno de los rankings de universidades más consultados en la actualidad es el de la Universidad de Shanghái que destaca las quinientas mejores universidades del mundo. Solamente diez universidades latinoamericanas están dentro de ese grupo: seis brasileras, dos chilenas, una argentina y una mexicana. Existe el ranking QS para América Latina que se ha venido usando con intensidad por las variables de educación que analiza. En este ranking para 2013 salen bien libradas la Universidad de los Andes, en el cuarto puesto; la Universidad Nacional de Colombia, en el puesto noveno; le siguen la Universidad Javeriana, en el puesto 20, y la Universidad de Antioquia, en el puesto 32.
Independientemente de los rankings, el país tiene que seguir profundizando en las políticas para impulsar la calidad de la educación en general y en particular la educación superior, porque es el puente con el desarrollo científico y tecnológico toda vez que se necesita dar un salto hacia la innovación y hacia una sociedad basada en conocimientos.

Autor: Mauricio Alviar Ramírez
Fuente: El Heraldo
04-08-2015

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